Durante su primera gira europea, Barack Obama ha exhibido el nuevo talante que el Gobierno de EE UU tendrá con sus aliados europeos. Para el recuerdo quedan aquellas divisiones entre la “vieja” y la “nueva” Europa que utilizaba el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, para referirse a los países que rechazaban o apoyaban la invasión de Irak en 2003. Del unilateralismo de Bush se ha pasado al multilateralismo de Obama, en el que caben todos, incluso el régimen iraní para pacificar Afganistán. La Administración demócrata no sólo no desprecia a la Unión Europea, sino que defiende su integración, especialmente en materia de defensa. Según Obama, Estados Unidos necesita a Europa para resolver los problemas en el mundo y por eso debemos trabajar juntos para hallar soluciones a las crisis económica, combatir el cambio climático, vencer a los talibanes en Afganistán o cerrar la prisión de Guantánamo. “Creo en una UE fuerte porque será un socio más fuerte”, resaltó en Praga el inquilino de la Casa Blanca. Europa, víctima de la “Obamamanía” desde la gira que el entonces candidato demócrata llevó a cabo en junio pasado, ha acogido muy favorablemente la nueva actitud de la Administración estadounidense. Los países europeos of...
Redactor de Internacional en LA RAZÓN y experto en política europea.
El Euroblog
Por Pedro G. Poyatos-
28 Mar 2009
¿Crisis europea o crisis checa?
Bruselas vuelve a mirar con preocupación a Praga. Esta vez el motivo no es el euroescéptico presidente Vaclav Klaus, sino el Gobierno de centro derecha de Mirek Topolanek, que fue derrotado el pasado martes en la quinta moción de censura presentada por la oposición socialdemócrata en lo que va de legislatura. La inestable coalición de Gobierno, formada por democristianos, conservadores y ecologistas, no pudo resistir más tras las recientes deserción de algunos diputados de sus filas. Aunque Topolanek trató de quitar dramatismo a la situación durante su comparecencia en el Parlamento Europeo un día después, el fatalismo sobrevuela al resto de socios comunitarios y a las instituciones europeas. Si bien es cierto que el derrotado Gobierno checo logrará mantenerse en funciones hasta el 30 de junio, aumenta la incertidumbre sobre la ratificación del Tratado de Lisboa. El texto comunitario, ratificado por el Parlamento en febrero, debe pasar en abril una crucial lectura en el Senado. Allí la oposición de algunos senadores gubernamentales hará muy difícil alcanzar la mayoría de tres quintos necesaria. Desde la Comisión Europea se muestra un cauto optimismo con respecto a los tres meses que restan de semestre checo. Al fin y al cabo, funcionarios, diplomáticos y dirigentes checos seguirán manejando el d&iacu...
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09 Mar 2009
El declive de la izquierda europea
Apenas un puñado de países europeos (Portugal, España, Austria, Gran Bretaña, Bulgaria, Eslovaquia, Noruega y Hungría) cuentan con un primer ministro de centro izquierda y el declive puede agravarse tras las elecciones alemanas de septiembre y las británicas de 2010. Ni el marasmo económico parece ser suficiente para que la izquierda se una para recuperar el poder. Pero donde la crisis de la izquierda es más sangrante es en los grandes países europeos. El líder de la izquierda italiana, Walter Veltroni, tuvo que dimitir en febrero tras ser incapaz de presentar una alternativa creíble a Silvio Berlusconi. La derrota honrosa que tuvo el candidato del Partido Demócrata en las legislativas de hace un año se han transformado en una creciente sangría de votos. Mientras, Il Cavaliere puede dormir tranquilo sin una oposición que critique sus patrullas ciudadanas, sus inmunidades o su eterno conflicto de intereses. En Francia, los socialistas llevan veintiún años sin ganar una elecciones presidenciales y doce unas legislativas. El PS que preside Martine Aubry por un puñado de votos apenas ha sabido cicatrizar las heridas abiertas en las primarias del pasado noviembre, que fracturaron el partido entre aubryistas y royalistas (partidarios de Ségolène Royal). A pesar del descenso de su popularidad, el presidente de la República, Nicolas Sar...
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20 Feb 2009
Klaus, el peor embajador de la República Checa
Se veía venir. Desde hace semanas periodistas y eurodiputados esperaban con expectación y recelo el discurso que el euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus, iba a pronunciar en el Parlamento Europeo. Y el dirigente conservador, que ya se había negado en enero a izar la bandera europea en su residencia, no defraudó este jueves. Sus opiniones contra el proceso de construcción europea, al que equiparó con los antiguos regímenes comunistas, ofendió hasta tal punto a su señorías que se vivió una sesión más parecida a la Asamblea de Madrid que a la Eurocámara. Entre abucheos y abandonos del Hemiciclo, el jefe de Estado checo desdeñó con arrogancia los beneficios del euro para combatir la crisis económica internacional. Húngaros, islandeses o daneses no parecen opinar lo mismo. Y olvidando cualquier deferencia hacia su anfitrión, el provocador dirigente rechazó categóricamente otorgar al Parlamento mayor poder de decisión. Precisamente, el Tratado de Lisboa (bestia negra de Klaus) refuerza el poder legislativo de la Eurocámara. Cincuenta y un días después de que República Checa se estrenara al frente de la Presidencia de la UE, no han cesado las provocaciones, como aquella falsa exposición de artistas europeos que ridiculizaba los tópicos de los veintisiete Estados mie...
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El pasado 1 de enero la moneda única europea, el euro, cumplió su décimo aniversario en medio de la recinte crisis económica internacional. El euro circula actualmente en deiciséis de la UE-27 (Portugal, España, Francia, Italia, Grecia, Alemania, Austria, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Finlandia, Irlanda, Malta, Chipre, Eslovenia y Eslovaquia). En los once países que conservan su moneda nacional, sin embargo, las cosas empiezan a cambiar rápidamente como consecuencia de la crisis financiera. Así, en Dinamarca y Suecia, que decidieron quedarse al margen de la moneda única a pesar de estar preparados económicamente, la clase política reconoce que con el euro estarían mejor resguardados de los efectos de esta recesión. La depreciación de la corona danesa, por ejemplo, ha obligado al Gobierno de Ander Fogh Rasmusen a ofrecer un futuro referéndum sobre el ingreso en la moneda única. La primera consulta, celebrada en 2000, se saldó con un sonoro fracaso para el Gobierno, que había apostado abiertamente por la integración. Incluso en la euroescéptica Gran Brataña, donde la libra esterlina simboliza la sacrosanta soberanía nacional, el viento sopla a favor de la Eurozona. Durante el último año la moneda británica se ha depreciado hasta rozar la paridad con el euro. El presidente de la Comisi&oacu...






