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6 Diciembre 09
Ginebra: entre quesos, tranvías y «windsurf»
Por Paula Gutiérrez La llegada nos hizo sentir como Alfredo Landa y señora en las películas de inmigrantes de los años 70. El coche, a punto de cumplir veinte años, cargado hasta arriba y chapurreando en la frontera un francés improvisado. Ginebra ha sido una sorpresa muy agradable. Vine con la idea de quedarme lo que duraba el verano. Lo que iba a ser una estancia corta ha acabado por convertirse en una indefinida. Llegué a principios de julio y esta pequeña ciudad me ha acabado conquistando. Tiene un ambiente sumamente internacional, lo que ha ayudado a que, desde el principio, nos hayamos sentido muy bien acogidos tanto por la gente de aquí como de otras partes del mundo. Sorprende descubrir que aquellos ginebrinos que vas conociendo son en realidad hijos de españoles, portugueses o italianos. La vida durante la época estival gira en torno al lago y a su numerosos parques. La gente se lanza a la calle para disfrutar del buen tiempo todo lo que se pueda. Te encuentras una ciudad llena de terrazas, conciertos al aire libre y gente bañándose o haciendo «windsurf» en el lago. También es verdad que en invierno las cosas cambian un poco. El color azul del cielo se deja ver poco y para contemplar el sol hay que escaparse a las montañas. Día a día sufres un gran dilema: ¿colarse o no colarse en el tranvía? Cu...
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23 Noviembre 09
Del Bierzo a California pasando por medio mundo
Por Roger. R. Fernández Desde mi nacimiento en abril de 1934 en Los Barrios de Salas (hoy día Salas de los Barrios), cerca de Ponferrada, en El Bierzo, hasta el presente, cuando vivo jubilado en Glendale, cerca de Los Ángeles, California, mi vida ha sido algo así como una odisea aventurera y episódica de trotador mundial. A principios de los años 40, a mi familia no le agradaba la forma en que soplaban lo vientos del cambio, y a mí me tocó vivir el nuevo norte con memoria y esperanza. Fue así, pues, que al mudarse mi familia de Los Barrios de Salas a Fuentesnuevas, empezaba ya mi odisea hacia la oportunidad, concretando su continuidad cuando cogía yo el tren en la estación de Ponferrada para estudiar con los Hermanos Maristas en Túy (Pontevedra) primero, luego en Grugliasco (cerca de Turín), Italia, y aún seis años más tarde, en Poughkeesie (Nueva York), Estados Unidos. Inspirado en el amor de mi madre por la lectura, siempre he considerado la educación como la llave al éxito. Así pues, animado, apoyado y patrocinado por los Hermanos Maristas, acepté el desafío y la oportunidad de viajar por Europa, Estados Unidos y África para estudiar y dedicarme a la enseñanza. En 1958 obtuve de Marist College, Poughkeepsie, el Bachillerato Superior con especialización en matemáticas. Después de ca...
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16 Noviembre 09
Los Ángeles o mis pinitos en la meca del cine
Por Cassandra Sicre Quinto año de carrera en Comunicación Audiovisual. Dos amigos y yo sabemos que queremos enfocarnos al cine pero aún sentimos que tenemos que vivir una aventura. Con mi padre en el hospital, retomo contacto con mi abuela Betty Lussier, quien fue miembro de la OSS y pilota de aviones en la segunda guerra mundial. Pensé que vivía en NYC pero cuando quiso conocer mis planes de futuro y la conté que iba a Los Ángeles a dedicarme a la producción de cine, me insistió en ir a vivir con ella. Javier, Laura y yo convivimos tres meses (lo permitido con la visa de turista). Para ellos trabajar aquí sin papeles fue casi una odisea pero aun así algo encontramos. Yo, con doble nacionalidad, he podido sobrevivir en Los Ángeles tres años. Ciudad de tránsito en la cual sólo el que persevera en conseguir un sueño se queda. La industria del entretenimiento es dura, la mentalidad es muy competitiva, las amistades desinteresadas escasean, la comida no sabe a nada, necesitas el coche para todo porque las distancias son infernales… ¿Qué hago en Los Ángeles? El culto al cuerpo de los actores mezclado con el contraste de los vagabundos, los músicos o los frikies, forman una fauna entrañable y peculiar para aquellos que les gusta la variedad, cuya flora clásica es el patinar por las playas llenas de surfistas...
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11 Noviembre 09
Aterrizar en Qatar a 52 grados
Por Pedro Julián. Aterrizo desde Madrid, bajo las escaleras del avión y en un tramo de apenas diez metros, el que separa la puerta del autobús de pista (climatizado), te caen a plomo 52 grados de temperatura y un 85% de humedad. Es julio estamos en Doha, eso es lo que hay (Llegué el 3-7-09). El avión, de Qatar Airways impresionante, por su servicio y comodidad, y además silencioso. Siete horas desde Madrid. Puedo presumir de volar bastante, pero como este viaje ninguno, es de un nivel dificilmente superable actualmente en Europa. Bueno, en Doha los seres humanos estamos catalogados en dos tipos básicos: los autóctonos propietarios (25%), que son los qatarís; y los inmigrantes, contratados por los autóctonos (75%) para desarrollar toda la tecnología que precisan y aportar la mano de obra dura en el tajo. Estas cifras no las he calculado empíricamente, son datos más que conocidos en el país. Aunque yo creo que sólo los conocen las autoridades de Qatar, que es el único país del mundo donde la población femenina no alcanza el 40%. Es lógico: los inmigrantes solemos venir solos y, por aquello del 75%, pues ya ves. Soy consciente de que tengo que mejorar mi inglés porque mis interlocutores, aunque son de Qatar, Egipto, Sry Lanka, Jordania, India, Líbano, Siria, Filipinas, europeos y algún español (somos una comunidad ...
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7 Noviembre 09
El váter futurista y otras sorpresas de Tokio
Por J. Recarte Premio al arquitecto que se le ocurrió la brillante idea de juntar en un mismo cuarto de baño el inodoro, el lavabo y la ducha. Vaya tontería, pensarán mientras leen estas líneas. Pero es que en Japón el concepto de baño es distinto: todo está separado. No hay cosa más incómoda para disfrutar de un merecido baño que danzar con tu ropa por toda la casa, bajar las escaleras y atravesar la sala donde toda la familia pretende ver la televisión. Y no digamos cuando el lavabo es inexistente y te tienes que manejar con el futurista inodoro. Este R2-D2 del cuarto de baño -Madonna tiene uno- calienta la taza en cuanto te sientas, se convierte en bidé con modalidades al gusto y tiene en la parte de atrás una especie de lavabo que nos permite utilizar el agua antes de llenar el tanque. Puede que esta última pieza no esté mal del todo, pero en el diseño de muchas casas japonesas el concepto de lo práctico está poco desarrollado. Ésta es una de las cosas que me sorprendió de Tokio, pero no la única. Sin embargo, en una ciudad habitada por más de 12 millones de personas lo que menos te preocupa es si el lavabo y la ducha deben o no convivir juntos. El laberinto del minotauro Otra sorpresa continua es el Metro. No importa qué lleno esté el vagón, siempre puede entrar...















