Unas elecciones europeas son siempre unos comicios de inevitable lectura nacional sobre la situación en la que se encuentran los dos principales partidos. Éstas llegan, además, en un momento especialmente delicado tanto para el PSOE como para el PP. El primero medirá el desgaste de la gestión de la crisis económica. En el caso del segundo, en esas elecciones se decide el futuro del equipo directivo elegido en el Congreso de Valencia. Nadie lo pone en duda de manera oficiosa, ni siquiera los propios integrantes de ese equipo. Los meses transcurridos desde el cónclave nacional del PP, en el que Mariano Rajoy fue reelegido como presidente nacional, han tenido sus luces y sus sombras en la gestión de la oposición. Pero no han servido para quitar el valor de reválida a las elecciones europeas. Si salen bien, Rajoy y su cúpula tendrán el camino despejado hasta las generales. Se celebren cuando se celebren, y haya o no otro congreso nacional con carácter previo. Nadie encontrará suelo para dar el paso adelante,por más que lo busque, ni por más que las encuestas no vayan todo lo bien que cabría esperar. Pero si el PP no gana las elecciones, cambiará la alineación que juegue la segunda parte del partido de esta Legislatura. Incluido el nombre del entrenador. Ésta es una hipótesis con la que trabaja la mayoría en la organizaci&...
Es adjunta al director en LA RAZÓN y encargada de la información del Partido Popular.
No es lo que parece
Por Carmen Morodo-
03 Dic 2008
Destrucción de «secretos» incómodos
¿Podría alguien haber dado la orden de que se destruyese el “tocho” de autorizaciones de vuelos durante la etapa de Rodríguez Zapatero? Hay quien apunta que esa orden partió, en el pasado reciente, de segundos niveles del Ministerio de Defensa. Hay, de hecho, quien, desde ámbitos diplomáticos, pone nombres y apellidos al autor de esa decisión. Lo cierto es que detrás de la resucitación de la polémica por los vuelos de la CIA hay un intento de liarlo todo otra vez bajo la sombra de Aznar. Pero también es evidente que cuanto más se tira del hilo, se conoce de más vuelos que a quien afectan es al Gobierno socialista. Difícil papeleta cuando el discurso público no coincide con lo que se estaba haciendo en privado. Además, no hay que perder de vista un dato, como afirma la “garganta profunda” que denuncia esa destrucción de secretos oficiales. Durante la etapa de Aznar ya era discutible la base de Guantánamo: había quien se escudaba en su situación de alegalidad para mirar hacia otro lado, y había también ya quienes, como la entonces ministra Ana Palacio, la consideraban ilegal. Pero es que luego, a partir de las sentencias del Tribunal Supremo estadounidense que cuestionan la doctrina antiterrorista de Bush -la primera es de junio de 2004-, hay base jurídica para probar su ilegalidad. Por ta...
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26 Nov 2008
La lista negra
¿Por qué ha aparecido una “lista negra” dentro del PP? ¿Quién la ha acuñado mediáticamente? No hay precedente si no te remontas muy, muy atrás, prácticamente a los tiempos de Hernández-Mancha. Quizás haya quien piense en la dirección nacional que, en cualquier caso, viene bien porque acota la dimensión de ese supuesto grupo de dirigentes “irrecuperables” para el proyecto que nació en el congreso de Valencia. Pero también es verdad que al mismo tiempo esa “lista negra” da una dimensión pública a un problema que, de puertas adentro, tiene la dimensión que tiene. Como en todos los partidos, en el PP siempre ha habido peleas internas, divisiones y enfrentamientos personales. Unas veces mayores y otras veces con menor entidad. Ocurre en todas las organizaciones políticas. La novedad, esta vez, es el tratamiento que oficialmente se dan a esas rencillas de partido. Se equivocaría la dirección nacional del PP si no es capaz de definir su situación, de analizar sus aciertos y sus errores, sin apuntar a un malo exterior, es decir, sin estar pendiente de qué hacen o dejan de hacer José María Aznar o los “críticos”, como les llaman en Génova. Las elecciones europeas las ganarán o perderán Rajoy y su equipo, y el resultado de esos comicios no depend...
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19 Nov 2008
El PP tampoco quiere a Bono
El PP no se fía del presidente del Congreso, José Bono. Que el ex ministro no provoca entusiasmo entre las filas socialistas no es noticia. Los suyos siempre le han afeado su discurso “pepero”, ya decía de él Maragall que hablaba por boca del PP. Pero resulta que tampoco se ha ganado demasiadas simpatías en el principal partido de la oposición. De hecho, la dirección del grupo popular le teme “más que a un nublao”. Bono cuida muy bien las formas, es exquisito en los tiempos, hasta ahora ha evitado dar motivos para que le acusen de no ser neutral como presidente de la Cámara Baja. Pero en los meses que van de Legislatura también se ha ganado fama de “enredas” entre los diputados populares. Cuando les plantea algo, o cuando les llama para pedir cualquier cosa, lo que sea, por inocuo que parezca el planteamiento, lo habitual es que el PP le dé largas y se tome su tiempo antes de contestar. Lo que está haciendo, en realidad, es analizar dónde está la trampa. Aquella relación de confianza casi íntima que Bono mantenía con algunos miembros de la anterior cúpula del PP, por ejemplo con Eduardo Zaplana, ya no existe.
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06 Nov 2008
La batalla de Navarra
La alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, tiene buena presencia en Madrid y, sobre todo, dentro del PP. Otra cosa es su situación en Navarra, donde genera opiniones más encontradas. En la crisis UPN-PP, Barcina ha practicado un doble discurso que no ha sentado bien a algunos. En privado, por ejemplo, ha llegado a decir que si se rompía el acuerdo con el PP, ella no se presentaría al congreso de UPN del próximo año. La alianza se rompió, pero este pasado fin de semana anunciaba en el «Diario de Navarra» que sí tenía intención de presentarse. En cualquier caso, el próximo presidente de UPN será quien quiera Miguel Sanz. En UPN lo tinene muy claro. Sanz controla el «aparato» de la formación regionalista y, por tanto, controlará también el congreso que nombrará al nuevo presidente del partido.






