Hasta los dirigentes socialistas dan por segura la derrota electoral en privado y admiten que de lo que se trata es de evitar una catástrofe que se arrastre durante legislaturas: Mariano Rajoy no podría soñar con un escenario aparentemente más placentero. Pero el PP se ha dado cuenta de que tiene tres problemas: el primero, que en estas elecciones de mayo ya no es la referencia del centro-derecha en Navarra, y puede que tampoco en Asturias, donde todo depende de qué pasa con el partido de Francisco Álvarez Cascos. Ni Cataluña, ni País Vasco, ni Navarra..., y a ver qué sucede también con Cantabria. Segundo problema: han contribuido a que la referencia para estos comicios de mayo sean las expectativas de las encuestas de unas generales, cuando no tienen nada que ver. Las elecciones municipales siempre terminan en empate. Basta con mirar la serie histórica. En las del 95 la distancia entre los dos principales partidos fue de 4,5 puntos a favor del PP, pero luego esa diferencia se redujo a décimas, a favor de uno o de otro. En 2003 el PSOE ganó por décimas en porcentaje de voto, y el PP, en concejales; en 2007, a la inversa. Tercer y último error, lanzar el mensaje de que el “cambio” es Castilla-La Mancha, un objetivo correoso y muy arriesgado porque todo dependerá de un puñado de votos y en una provincia, Ciudad Real, cuyo resultado lo determina una reforma electoral “ad hoc” que ha aprobado el Gobierno de Barreda. No son errores de bulto, pero el exceso de confianza es terreno movedizo.
Sobre el autor:
Es adjunta al director en LA RAZÓN y encargada de la información del Partido Popular.
No es lo que parece
Por Carmen Morodo
06
Abr
2011







Comentarios [2]
En los últimos tiempos no hay semana que se precie sin sus encuestas electorales sobre intención de voto, sobre popularidad y valoración de candidatos. Aunque cada línea editorial se molesta en hacer la suya, y se gasta sus cuartos, con no muy claras intenciones, y con diferentes métodos y resultados, luego siempre se llenan la boca acusando a las que les resultan desfavorables que son solo encuestas, dando a entender que no sirven de mucho, o poniendo en duda su validez.
¿Nos podemos creer entonces algo de las encuestas si ni sus propios creadores se fían de ellas? Cada uno es muy libre de creérselas o no, incluso de creerse solo las que le dicen que su candidat@ es el/la más guap@ y el/la mejor valorad@ por las señoras/es, o de creerse solo las que ha encargado personalmente. Teniendo en cuenta que la misma encuesta se puede interpretar de manera diferente dependiendo quien sea el que la está revisando, su validez queda aún más en entredicho, pero una cosa está clara, nos guste o no, las encuestas sirven para generar opinión en un sentido o en otro.
Personalmente me fio más de la intuición que de las encuestas, y sobre todo de lo que se ve en la calle, y no me refiero a ver quién pone más carteles, ni cuáles son los más grandes ni más ingeniosos o llamativos, la calle suele hablar y lo hace con más fuerza cuando precisamente parece más tranquila y adormecida, y lo hace en silencio.
De un tiempo a esta parte no hay confrontación política, la gente asiste atónita a los intentos por encender la mecha desde un lado, para que el rival entre en la batalla, pero el rival salvo algunas excepciones no está interesado en entrar la batalla y ya se sabe, "dos no pelean si uno no quiere", y esa es la situación actual.
En la calle sucede lo mismo, hace años no habría una sola reunión de cualquier tipo, café entre compañeros de trabajo, reunión familiar, cena de fin de semana con amigos y cerveza, hasta en los corros de las comuniones se terminaba hablando de política, y en ocasiones con acalorados debates. Hoy en día ya no se habla de política, o bien porque quedan menos compañeros de trabajo que puedan permitirse el tomar café, porque las familias no están para reunirse a celebrar nada, o bien porque los niños ya no hacen la comunión ni para conseguir la consola, o quizás porque la gente no quiere batallas inútiles, ni estériles, en las que ya se conoce el final.
La calle ya ha hablado, y lo ha hecho en silencio, aunque no descarto que este se vea interrumpido por las estridencias de los tambores de guerra de los que intentan por todos los medios que haya batalla.
Ya he visto el final de esta película (semifinal de champions), unos querían guerra y otros que todo fluyera con normalidad. Cuando ya te has llevado un palo no es momento de hacer sangre.
http://avistadeparado.blogspot.com/
Debe ser por lo que nos cuenta que Don Mariano estuvo por aquí, el martes pasado, de visita, bien acompañado de su leal escudero Sancho Camacho. Se presentó con un ramo de orquídeas blancas, auténticas, que regaló a la presidente de nuestro Parlament, una Nuria de Gisbert visiblemente emocionada. Dicen que la orquídea blanca es la flor del amor puro, y, algo de cierto debe tener esta afirmación porque, nuestro galán, de vez en cuando se fuma un buen puro. En resumen, vino a hacerse la foto de rigor, sonriente, a decirnos, “yo soy vuestro hombre”, y a comprobar “in situ” que, en nuestra reserva, tras la firma del último tratado, efectivamente, nuestro pueblo no practica ni la poligamia ni la eutanasia. Aclaro que, lo de la poligamia, en algunos casos, no es por falta de ganas, sino por culpa del maldito reuma. En fin, un saludo ad hoc y cuídese mucho.
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