El distinguido periodista canario Antonio Salazar me pasó la siguiente perla de Antonio Morales Méndez, alcalde de Agüimes en Gran Canaria, que escribió en Canarias Ahora que estamos amenazados por el neoliberalismo: “Su consigna es ir a por el Estado y sus instituciones y lo va logrando. Lo cierto es que cada día asistimos a un paso más en el camino de adelgazar lo público hasta el infinito, de hacer hincar la rodilla a la democracia, de sustituir el Estado por los mercados”. El artículo está repleto de adjetivos y tópicos que no tengo espacio aquí para refutar, pero cuya importancia empalidece frente al diagnóstico de don Antonio. Como es evidente que el peso de las Administraciones Públicas no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado, y que los costes que el Estado democrático impone, empezando por los impuestos, han crecido a expensas de los ciudadanos, sus libertades y mercados, aquí se plantean dos hipótesis, la penosa y la temible. La hipótesis penosa es que don Antonio Morales Méndez está aquejado de algún mal que le impide contemplar la realidad o que, contemplándola, le impide reconocerla. Digamos, cuando Rajoy sube los impuestos, él cree que los baja. Una pena, sin duda. Pero la otra hipótesis es muchísimo peor: consiste en que la coacción que los ciudadanos ya sopor...
Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa
A pesar del Gobierno
Por Carlos Rodríguez Braun-
07 Feb 2012
Ofensiva neoliberal
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04 Feb 2012
Un paso más
La reforma financiera que acaba de presentar a grandes rasgos el Gobierno parece un paso más en la buena dirección. No es una revolución, ni es algo muy diferente a lo que ya estaban haciendo las autoridades, que en tiempos de Smiley advirtieron de la necesidad de aclarar la valoración de los activos inmobiliarios de la banca para proceder a su saneamiento. Lo que sí ha sucedido es que la urgencia de la reforma es aún mayor por el fin del débil proceso de recuperación económica 2009-2011 este verano, y la consiguiente ruptura de la confianza en el euro, que desembocó en la apertura del grifo del BCE a la banca al 1 %, un grifo clave en todo este proceso, pero del que no podrán manar recursos indefinidamente sin consecuencias nocivas. El debate aquí no es liberalismo versus intervencionismo, porque nadie quiere liberalizar; la cuestión es cómo se interviene (por ejemplo: no es lo mismo subir impuestos que bajar el gasto público, a pesar de las relaciones estadísticas engañosamente simples de la macroeconomía cañí). En esta reforma hay otras claves. Es posible que la suma de 50.000 millones alcance para sanear el sistema, pero no hay forma de saberlo ahora a ciencia cierta, y resultará tanto menos suficiente cuanto más se demore el fin de la recaída en la actividad. El Gobierno ha profundizado en la idea de que cuanta...
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31 Ene 2012
La dama odiada
La película sobre Margaret Thatcher ha vuelto a despertar la vieja inquina que le tiene la izquierda, que simplemente no la puede soportar, y la odia como odia a Reagan y a Juan Pablo II, y por la misma razón: porque la asocia (correctamente) con la crisis del comunismo, el sistema más criminal que nunca haya sido perpetrado contra los trabajadores. Estos tres personajes, y no, por ejemplo, Felipe González, tienen el honor de haberse contado entre sus principales enemigos. Eso les duele a los progres. De ahí que agiten el respaldo que brindó Thatcher a Pinochet ¡y lo hacen después de haber callado durante años ante tantos progresistas que apoyaron a Fidel Castro! Algunos llegan a hablar de las dictaduras militares y la Operación Cóndor, como si el comunismo no hubiese tejido una conspiración terrorista en América Latina (no lo digo yo, lo dicen ellos: véase la notable autobiografía de Jorge Masetti, Entre el furor y el delirio). Abundan otros clichés, como que la economía fue mal en Gran Bretaña porque hubo mucha “desigualdad” o poca “cohesión”, espantajos habituales de quienes prefieren ignorar los resultados del intervencionismo en términos de opresión, pobreza y paro. Incluso la llaman “ultraliberal”, a ella, que subió los impuestos. Y el mayor disparate es que la liberalización ...
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28 Ene 2012
Un paro y tres argumentos
Primero, el aumento del paro en España no es sólo culpa del freno y marcha atrás en la recuperación el verano pasado, que indudablemente también, sino del intervencionismo en el llamado mercado laboral; mal llamado porque un 47,3 % de paro, que es lo que padecen los jóvenes, indica que no estamos ante un mercado. Los catastróficos resultados de este pseudomercado, que volvimos a ver ayer con las terribles cifras de la EPA, no responden, como sucede en los mercados genuinos, a decisiones y contratos voluntarios de los ciudadanos. Los políticos, sindicalistas y grupos de presión no podrán nunca “luchar” contra el paro si no reconocen que son sus principales responsables. Segundo, la reforma laboral ha sido siempre imperativa y lo es ahora más que nunca; la estadística de la EPA puede cargar de razón a las autoridades para llevarla a cabo. Sospecho que volverán a hacer un pasteleo, porque padecen el habitual miedo a la libertad, pero el optimismo me lleva a anticipar que, como hicieron casi todas las reformas laborales de nuestra democracia, no van a empeorar las cosas. Tercero, aquí no hay ninguna disyuntiva entre ajustar o crecer. Esta falacia se debe sólo a la política. Las familias y las empresas se han ajustado, dolorosamente. La política no se había ajustado, ni antes de la crisis, ni después en la medida necesaria: esa de...
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24 Ene 2012
Uy, qué miedo
El pensamiento único pinta a la derecha como si fuese Atila. Lo hicieron antes de las elecciones y durante los primeros días del nuevo Gobierno también. Pero cuando se vio que Barbie no es lo opuesto a Smiley, el progresismo aseguró que el enemigo de Barbie está en la derecha; y se inventan el bulo de que Barbie está rodeado de extremistas, de apocalípticos, de gente tan radical y absurda que, por ejemplo, rechaza que suban aún más los impuestos. Su mensaje ahora es: hay que proteger a Barbie y a sus angelitos de esta gente tan peligrosa, la verdadera oposición es interna, etc. Y, por supuesto, hay que aplaudir las medidas antiliberales, porque son las mismas que habrían tomado los socialistas, cuyo afán a la hora proteger el Estado del Bienestar (como si lo pagaran ellos) es igual al de la derecha. Dos muestras de esta ceremonia de la confusión son, por un lado, el énfasis en la persecución de la evasión fiscal, como si el problema de la onerosa fiscalidad que soportan los contribuyentes fuese a resolverse incrementando aún más la coacción (esta semana el Instituto Juan de Mariana demostró que pagamos el IRPF como los suecos); y por otro lado, la demonización de Esperanza Aguirre por haberse atrevido a decir que se está planteando la disolvente idea de bajar los impuestos, que es lo mismo que pedía Barbie antes...







